EL DOLOR TRANSFORMADO EN COMPROMISO: LA TARDE EN QUE LAS ESTRELLAS BAJARON AL AULA

Eran las cinco de la tarde de un viernes en Mar de Ajó, un horario donde el cansancio de la semana suele ganar la partida, pero en el Instituto 89 “Dr. René Favaloro”, el ambiente era distinto. Un aula colmada con más de 90 personas, entre estudiantes de diferentes carreras -Comunicación Social, Primaria, Enfermería, Trabajo social- docentes y vecinos, aguardaban en silencio la llegada del Licenciado en Comunicación Social Gastón Kirsner.  Gastón, con los nervios lógicos de quien no solo expone un trabajo académico sino un pedazo de su propia historia, comenzó agradeciendo el tiempo de los presentes, ese “único valor que no vuelve”.

Su relato no empezó en una biblioteca, sino en abril de 2019, cuando su hermano Nacho perdió la vida en un siniestro vial a los 22 años. Ese dolor fue el motor que lo llevó a estudiar Comunicación en la UNSAM (Universidad de San Martín) y a convertir su “trabajo final de grado” en una herramienta de lucha. La pregunta que movilizó todo fue: “¿Qué hubiera pasado si pasaba acá?”.

El clima se volvió aún más íntimo, cuando se mencionó a Juan Jaunsaras, el joven fallecido el 20 de junio del año pasado en La Lucila del Mar. Su madre, Maricel Degange, estaba presente, uniendo en un mismo espacio dos historias de pérdida transformadas en búsqueda de justicia. Gastón relató cómo su investigación lo llevó a entrevistar a referentes como Silvia González, fundadora de Estrellas Amarillas, y a entender que la comunicación es, ante todo, una responsabilidad social.

Al finalizar, entre aplausos y lágrimas contenidas, quedó claro que la tesis de Gastón no era solo un requisito para graduarse. Era un puente tendido entre lo académico y lo humano, una forma de asegurar que ninguna estrella más se sume al cielo ni al asfalto por la imprudencia vial. La jornada cerró con una invitación a la acción: la primera Correcaminata en memoria de Juan, recordándonos que la memoria se construye caminando juntos.

Crónica realizada por Mailen Oguich, estudiantes del Primer Año de la Tecnicatura en Comunicación Social para el Desarrollo.

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